Esto debes saber si tu hijo cumplirá 2 años

Mi vida de Madre · 24 agosto, 2016

Los berrinches son característicos de esta edad. ¿Estás lista?

En mi corta experiencia de madre te puedo decir que los dos años son los que más he disfrutado. Es adorable tener un bebé, sí que lo es, pero no hay nada que describa la locura de tener un pequeño de 2.

Escuchaba la frase “terrible s dos” y pensaba “¿qué tan terribles pueden ser?”
La respuesta es; son terribles, pero son los más divertidos.

En esta etapa irás de un extremo a otro, pasarás de las risas más genuinas a querer ahorcarlo por sus berrinches, así de extremo.

Ahora que lo pienso, creo que el primer año se va en adaptarte al cambio de vida. Cuando llegas a los dos y estás un poco más ajustada llega el gran reto de ayudar a tu hijo a conocer y expresar sus emociones, nada fácil.

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Estoy segura que cada etapa tiene su encanto, es adorable verlos gate ar, luego dar sus primeros pasos y cuando al fin dicen mamá, pero he de confesar que nunca me había reído tanto como el día que mi hija quería un caballo, cuando espanto la mosca con un ¡bu!  O cuando canta canciones y baila.

Los dos, son otro rollo… ¿Con qué te topas tú en los terribles dos?

– Conversaciones interesantes. Empiezas a tener conversaciones realmente fluidas, lo que implica; ocurrencias, preguntas, peticiones, aclaraciones, afirmaciones y de más.

– Muchas Risas. Todo lo que hacen o dicen nos parece realmente adorable, esos intentos por decir palabras complicadas, las risas ruidosas y esos bailes arrítmicos se convierten en la mejor parte del día, somos  su mejor público, aplaudimos cada chiste y cada ocurrencia. Te derrite cada movimiento de ellos y todo lo quieres ver en primer fila.

– Negativas constantes. Parte del día se va en escuchar “no” para todo ante ponen un NO,  de verdad soñarás con el momento que suban a la cama y te digan; “sí mamá ya me voy a dormir”, “si mamá me tomaré esa medicina que sabe espantoso” ¿es mucho pedir?

– Todo es suyo. Ni hablar de compartir, puedes servir un enorme bote de palomitas y aun así todas son de tu hijo y pobre de aquel valiente que meta la mano porque se arma tremendo revuelo. Entonces la mejor opción es servir dos recipientes con palomitas y esperar que asimilen el tema de “dar”.

– El Óscar al mejor drama es para… ¡Dramas interminables! jamás imaginé que cosas tan simples pudieran desatar una tercera guerra mundial (en casa). Les das un chocolate e inexplicablemente lloran por eso, lo avientan, se los quitas, lloran, se los regresas, lloran, algo quieren decir pero entre los llantos nadie se entiende. Parece que nadie tiene cordura, pero aprendes a conservarla tú, tratas de mantenerte cuerda.

– No hay temor de dios. “Hija por favor no hagas eso” y con pasitos que no vacilan ¡pum! Lo hace, “amor ya te dije que por favor no hagas eso” – Mamá está viendo, mira mira si lo hago -. No le temen a nada y parece que te ponen a prueba. Se vuelven desafiantes pero calma, no nos están tomando la medida, no te está faltando al respeto, está aprendido y tú debes guiarlo.

– 1,2,3 inhala-exhala. “Yo me pongo los zapatos solita”, “yo me lavo los dientes solita” “me quiero poner esa blusa de cuadros con la falda de flores” nuestra paciencia es puesta a prueba. Claro, tienen que aprender pero en tu mente piensas que te estás haciendo vieja esperando a que se ponga los zapatos. Paciencia mamá, su iniciativa vale oro así es que déjalo aprender.

-Mamá tú sé paciente, yo no. Nosotras trabajamos en la paciencia pero ellos todo lo piden al instante. No saben esperar, no tienen noción del tiempo, pero no corras,  ayúdalo a que sea paciente y enséñalo a esperar

Las sorpresas. Se acerca y te pide que cierres los ojos porque te tiene una sorpresa, y te da un beso, un abrazo, un flor que encontró en el parque y mueres, de amor. Desde que nació sueñas con esos detalles.

Los logros. Dejar el biberón, la teta, el pañal, hablar, aprender a contar, cantar esa canción completa, bailar siguiendo los pasos que le enseño la maestra. Cada uno de esos logros hacen que tu plumaje brille como el de un pavo real. Tu corazón necesita más espacio en el pecho pues se engrandece cuando lo ves desenvolverse.

 

No diré ese cliché que leo seguido de; “maravillosos dos”, son difíciles. Es una etapa que te confronta con tu propio carácter, con tus debilidades y tu personalidad, esos berrinches pueden volverte loca, lo que  sí te voy a decir es que los “2” son sumamente divertidos y confirmaras que tu amor es tan grande como sospechabas.

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Sentirás nostalgia pues el increíble e inminente desarrollo de tu hijo se está dando, ese bebé que solo estaba acostadito, ya creció. Quizá en un par de años te vuelva a decir que lo mejor está por venir, pero créeme los 2 no son tan malos.

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